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martes, 13 de septiembre de 2016

Personaje: Yamil Abi Hassan

Agosto 2013


Yamil Abi Hassan, El Árabe Coplero, Patrimonio Cultural Viviente del municipio Bermúdez orden Luis Mariano Rivera.
“Me encanta decir que soy de Carúpano”
Yamil, nace en Carúpano el 14 de noviembre de 1963, es el quinto hijo de Kamel Abi Hassan, ciudadano de origen libanés y dueño de la primera tienda y fábrica de muebles del municipio Bermúdez y de Rosario Amelia Gil, carupanera y ama de casa, dedicada a sus seis hijos, al hogar y a su marido.
La combinación de las dos culturas de ven plasmadas en Yamil, un hombre alto, con la estampa propia de los ciudadanos del medio oriente, pero con la piel tostada, es moreno,…tiene el color criollo. Sus rasgos faciales con vestigios árabes pero la picardía de su mirada lo confirman del oriente venezolano.
Inicia sus estudios en el Grupo Escolar República De Haití, al salir de sexto grado se muda junto con su familia a Maturín donde continua estudiando en el Liceo Idelfonso Núñez Mares y egresa como bachiller en Ciencias. Yamil siempre, desde muy sintió una gran pasión por el deporte, practicaba voleibol, asunto que hizo que descuidara sus estudios.
Inmediatamente al hacerse bachiller, lo llamaron de Venalum para que trabajara como Guardia de Seguridad y se incorporara al equipo de voleibol para participar en los juegos inter-empresas, el haber encontrado un empleo y poder seguir practicando su deporte favorito hizo que Yamil no continuara estudiando.
-Como deportista de Venalum y en los juegos viajábamos mucho a otros estados y en ese viajes en autobús nos poníamos a cantar, un día y sin mi consentimiento unos amigos me inscribieron en el Festival Voz de Aluminio… me llamaron de Relaciones Publicas y yo me sorprendí todo, pero igual me presenté, eso fue el 28 de septiembre de 1989 en el Teatro Venalum, canté el tema: Me andan buscando, de Reinaldo Armas y gané el máximo galardón
Para Yamil esa fecha, marcó un antes y un después, pues la considera el nacimiento de su vida artística, y es a partir de allí, cuando comienza a valorar su talento como cantante y a permitirse incursionar en el arte de la composición, sus temas están inspirados en las mujeres, en el amor, en el llano y en casos de su propia vida, pero todos y cada una de sus canciones se aderezan con toques jocosos característicos de la chispa del oriental.
“todos los temas que interpreto son de mi autoría, pero la música es del folklor nacional”
Cuál es su tema preferido?
-Uno que le escribí a mi hija mayor cuando cumplió 15 años, por cuestiones familiares y personales no pude asistir a su cumpleaños y le compuse una canción que llamé El vals que nunca bailé. Un día, Yanisberth, mi hija, me acompañó a una presentación en la inauguración de un local y sin ella saberlo, se la canté, los dos lloramos muchísimo… ese momento fue como una reconciliación.
El Árabe Coplero, aunque su show se reconoce por la alegría de la puesta en escena y por las risas y carcajadas de su público, no está ausente de ofrecer en sus canciones, la preocupación que le genera ver o sentir cuando las cosas han cambiado y no siguen un buen rumbo, tal es el caso del estado de su primera institución educativa y por la cual se vio en la necesidad de dedicarle la copla, que tituló… Que no muera el Grupo Haití:

Llegué temprano a mi pueblo
Por Dios que me entristecí
Al ver caerse a pedazos
El República de Haití
Miles de profesionales
Que un día estudiaron allí
Parece no conmoverles
Lo que con mis ojos ví

Los raspaós de puñalá
Ya no se ven por allí
Las pulpas de tamarindo
Que más de una comí
Tampoco nos da su sombra
Aquel gran cotoperí
Donde jugando en recreo
Más de una vez me escondí
Su capacidad para la composición, su buen humor y picardía y ataviado cual ciudadano árabe, con túnicas y turbantes, es lo que ha hecho que Yamil, como “El Árabe Coplero” se haya presentado en los escenarios de las ferias de casi toda Venezuela, Cantaura, El Vigía, Calabozo, El Palmar, Anaco, San Cristóbal, Zaraza en la feria del chorizo que se celebra en su tierra natal, Carúpano, entre otras.
En 1995 se traslada a Caracas y se emplea como almacenista en la empresa transnacional Organon Venezolana, aunque dedicaba su tiempo a sus funciones laborales, nunca abandonó el canto y su personaje y es en la capital del país donde hace lo que él mismo denomina, su pasantía artística. Se presentó en muchos locales nocturnos y ha compartido escenario con los grandes de la canción llanera, Luis Silva, Reinaldo Armas, Teo Galindez, Rumy Olivo, Cristóbal Jiménez, Cristina Maica, Escarlet Linares, por mencionar algunos.
“Soy un árabe que canta joropo, único en Venezuela y en el mundo”
24 años de vida artística, la caracterización de su personaje, ha gozado de una aceptación magnifica, hasta por los grandes del llano, quienes respetan y admiran a “El Árabe Coplero”. 103 temas, tres discos (El hijo del fiao, El gran terrorista y Viejo yo?) y el cuarto en producción (Reflexiones), presencia constante en los medios de comunicación tanto locales como nacionales, contratos de presentaciones privadas, hacen que este personaje se sienta definitivamente… en su mejor momento.
“El éxito del ser humano está en la combinación de constancia, perseverancia y humildad”
Posteriormente regresa a Maturín, y consigue trabajo como almacenista, en Proica, en el Proyecto Cerro Negro de la Exxon Mobile, pero su crecimiento como cantautor estaba despuntando vertiginosamente, asunto que se le complicaba con cumplir horario y asignaciones laborales. Se vio en la necesidad de dejar el puesto de trabajo para dedicarse a lo que ya se estaba convirtiendo, en un modo de vida… “El Árabe Coplero”.
Que es lo que más disfruta de poder cantar?
-Definitivamente ver a la gente disfrutar de lo que uno hace, me gustan los aplausos y me encanta, sobre todo cuando los niños quieren tomarse fotos conmigo. Pero es una profesión muy sacrificada, por los viajes más que todo, un día estoy acá y otro no sé dónde.
Este artista carupanero, no comparte su vida con nadie, más que con su público, sus amigos, sus músicos, su familia y sus tres hijas Yanisberth, Paola Valentina y Yamila. Lleva una vida itinerante, no tiene puerto fijo… aunque no más se le presenta la oportunidad se escapa para esta tierra a darse un baño de playa
“Mi compromiso es con el público, estoy casado con los escenarios de Venezuela”
-Carúpano para mi es lo máximo, es donde nací y nunca lo olvido, tengo muchas personas queridas y cuando vengo que quedo en la embajada del folklor, la casa José Russian, le pusimos ese nombre porque acá, se han hospedados los grandes de Venezuela.
“El Árabe Coplero” dice ser un hombre muy sentimental, se entristece al ver el sufrimiento ajeno y no repara en ayudar a su prójimo, cree y agradece a Dios sobre todo las cosas, admira a sus padres, le encanta decir que es carupanero y conserva hasta entonces innumerables de galardones otorgados como mejor cantautor de música llanera del año, como el Caorí de Oro 2008, Chaima de Oro Internacional 2010, Cúpira de Oro 2011, Mara de Planito Internacional 2012 e Internacional 2013, Latinoamericano de Oro 2012 y de Oro versión Diamante 2013, entre muchos más.
Pero el éxito de “El Árabe Coplero”  también se debe a la agrupación “Llano y Folklor” que lo acompaña en todas sus presentaciones, a cuyos miembros agradece y admira siempre, dirigidos por el maestro Gustavo Guedez, en el bajo Jorge Cabrera, en las maracas Saúl Hernández y en el cuatro “El Matador” Asdrúbal Trías. Actualmente como parte del espectáculo se incorporó la presencia de las bailarinas de danza árabe con la idea de llamar la atención y continuar vinculando las culturas, bandera principal del personaje.
Hoy por hoy el sueño de este embajador del cantar venezolano y de la colonia árabe, sueña con presentarse en todos los escenarios posibles de su amado estado Sucre.
-Lo importante es que acá hay artistas buenos, no es necesario contratar a los de afuera, así como yo que lo que queremos es poner el alto el nombre de Carúpano y el valor de la música nacionalista, me gustaría presentarme en todas las fiestas patronales de los municipios del estado Sucre y me pueden contactar por el 04148305096.

Yamil Abi Hassan, El Árabe Coplero es una mezcla perfecta de dos mundos, la picardía, la constancia, la dedicación, el amor al trabajo, su alegría y su fuerza lo hacen ser un personaje exclusivo, que no sólo es venezolano, sino que es carupanero.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Personaje: Ricardo Mata

Septiembre 2013
Para Ricardo Mata, Cronista del Municipio Bermúdez

“La experiencia debe volverse sonrisa.”

Antonio Marcano, quien fuera en la época de Pérez Jiménez, Prefecto de El Pilar y Domitila Dominga Mata, dedicada a los oficios del hogar, tuvieron nueve hijos, el quinto fue Ricardo. La señora Domitila, siempre consideró que era mejor criar a sus hijos en un lugar más urbanizado que donde nacieron, El Pilar. Y estando Ricardo de meses se vienen a vivir a Carúpano y se instalan en la casa de la familia Mata en calle San Félix. Esta decisión trajo como consecuencia que el señor Antonio, voluntariamente se quedará atendiendo la hacienda familiar en el municipio Benítez, y el contacto de Ricardo con su padre, fue mermando paulatinamente, conserva pocos recuerdos, mas sin embargo considera que su fallecimiento significó una gran pérdida, valorando que sólo tenía nueve años.
Dice que era como todos los niños orientales, curioso inquieto y tremendo. Evoca con picardía cuando con el barro de la calle San Félix, que aun no la habían asfaltado, hacía junto con sus hermanos y amigos peloticas de tierra y las pegaba de las paredes de las casas vecinas.
Al quedar viuda la señora Domitila, se vio en la necesidad de buscar recursos económicos y es cuando en la puerta de su casa monta un puesto de empanadas y hacía arepas por encargo para los restaurantes Choguí y Bostón, sus hijos la ayudaban con la realización, venta y distribución. Su madre siempre tuvo presente una meta, quería que todos sus hijos estudiaran y así lo logró, hoy en día todos son profesionales, mérito que la llena de orgullo y alegría.
Ricardo estudió en la Escuela República de Haití, en la Escuela Artesanal de Carúpano y hasta tercer año en el turno nocturno del Liceo Tavera Acosta, tenía que ser así, puesto que de día trabajaba con su madre y era ayudante de zapatero, hasta que un día le dijo a la señora Domitila, muy convencido del asunto, que necesitaba y quería estudiar de día, porque él sentía que servía para eso. Al recordar esta anécdota su sonrisa se ilumina de nostalgia y risas, era toda una osadía y a la vez una tremendura. Y Ricardo se gradúa en bachiller en humanidades del turno diurno en el Liceo Simón Rodríguez.
Durante su escolaridad, se caracterizó por ser muy buen estudiante, condición que lo ayudó a entrar en la escuela de derecho de la Universidad Central de Venezuela, tal como lo había soñado desde niño. Decidió cursar en la misma casa de estudios también la carrera de Bibliotecología, motivado a seguir el ejemplo de dos amigos carupaneros Carlos Julio Tavera y Luis Alberto Giulliani, que realizaban estudios paralelos, derecho en la UCV y Educación mención Historia en el Pedagógico de Caracas.
Pero logró culminar las dos carreras?
-No, ninguna. Cuando estaba en el primer semestre, ayudé a una señora a cruzar la calle y al momento de agradecerme me dijo que yo me parecía mucho a su hijo que vivía en la Rusia, y a mí me llamó mucho la atención y le pregunte que cómo hacia para llegar hasta allá y me indicó la dirección de la Casa de la Amistad Ruso-Venezolana.
Ricardo se postula como aspirante a realizar estudios universitarios en Rusia y sale seleccionado entre, los 27 afortunados de 105 aspirantes, de nuevo recalca que sus calificaciones de bachillerato lo ayudaron mucho.
Qué dijo la señora Domitila de la idea de irse tan lejos?
-Cuando me enteré que salí seleccionado, me vine inmediatamente a Carúpano y le conté y me dijo: de verdad quieres irte? Si, le respondí. Y no hay nada que te lo pueda impedir? No, nada… y me dijo: anda, no quiero que mañana en caso de fracasar digas que yo te tronché tus estudios. Y esa frase marcó mi vida para siempre…no me permití fracasar en mis estudios. Me fui a Rusia con permiso de mamá pero sin la venia de mis hermanos, ellos no estaban de acuerdo.
En 1983, Ricardo Mata se gradúa en la Escuela de Ciencias Históricas en la Universidad Estatal de Veronezh, en Rusia con el título de Master Off Arts History Science. Permanece 6 años en ese país, y durante su estadía conoce a Svieta, una joven rusa, de quien se enamora y con quien contrae matrimonio casi inmediatamente después de graduarse. Expresa, que a ella le debe su carrera, por su gran apoyo y compañía.
Ricardo regresa a Venezuela y deja a su esposa embarazada, en Rusia, por medio de cartas manuscritas se comunicaban y se profesaban amor, hasta que se enteró por esa misma vía que su hija había muerto al nacer y su amada Svieta pocos días después de haber parido. Siente que ahora el gran reto que le pone la vida es regresar a Rusia y visitar la morada de estas dos damas que marcaron su vida y que le es imposible olvidar.
“La partida de las dos, significó mucho para mí, pero lejos de deprimirme fue como un impulso para seguir haciendo las cosas bien”
Cómo se inserta en el campo laboral?
-Bueno, Luis Adonis Romero, que en ese momento era el jefe del Departamento de Antropología de la Dirección de Cultura del Estado Sucre, me ofrece el cargo de antropólogo I y allí llego hasta el tercer escalafón, también fui jefe del Departamento de Antropología del Ateneo de Carúpano, institución que me brindó un gran apoyo al igual la señora Rosa de Bethermyt. También colaboré en la creación de la Asociación de Cronistas del estado Sucre, en el Museo Histórico de Carúpano, soy presidente de la Academia de la Historia capitulo Paria y desde el 2007 me nombran Cronista del Municipio Bermúdez.
Desde hace 17 años se despeña como docente de Historia de la Cultura en la Universidad de Oriente, es doctor en Ciencias Sociales, forma parte de los investigadores del Instituto de Estudios Étnicos y Tradicionales de Paria, ha organizado coloquios y jornadas de historia. Nunca se ha desvinculado de su gran pasión… el conocimiento y la historia
Durante todo su desarrollo profesional, Ricardo se une con una carupanera, con quien tiene tres hijos, a quienes ama y les dedica su vida, junto a su historia y sus libros.
Ricardo, su hijo mayor, es actor, adora el teatro y posee una alegría que lo caracteriza. A Rosalys Svieta, la define como una mujer seria, muy curiosa y con un carácter especial, tiene un noble corazón y su gran valor es la persistencia. Andreina, al igual que su hijo mayor, es muy alegre, se ríe mucho… “si risa trona en las montañas abrigan Carúpano.”
“Mis hijos son todo para mi, todo en mi vida, mi vida gira en torno a ellos”
Ricardo Mata, disfruta mucho estar en su casa y leyendo en una hamaca. Admira la poesía y la posición ante la vida de Pablo Neruda. Invierte tiempo reflexionando sobre la obra del libertador. Prefiere la salsa como género musical pero se deleita recordando con los Beatles y los Bee Gees y producto de toda su inquietud, escribe poesía y cuentos infantiles.
“La experiencia enaltece al ser humano, la vida es un tamiz, que depura y filtra, y la única forma de ser humilde, condición que aplaudo fuertemente, es acumulando vivencias.”
Ricardo, para sentirse vivo, trajina las calles para percibir la diversidad, trajina la lectura para volver a la experiencia. Y usa esa experiencia de la página trajinada y del libro leído para nutrirse siempre, hasta de él mismo. “La experiencia debe volverse sonrisa.”
-A Carúpano le debo todo, y muy a pesar de lo que me ha tocado vivir, sigo creyendo en Carúpano. Los sueños son esperanzas, sueño con seguir predicando la bondad, todos los días, aceptando al otro y erradicando el odio. La vida es una constante lucha y esa esperanza es el sueño de ver a Carúpano ser una tierra feliz, donde quepan todos. En el siglo XIX se decía que Carúpano era una tacita de oro, por cómo se veía en la noche desde el mar… todo alumbrado. Así sueño que sea de nuevo.
El cronista, ve con preocupación la pérdida de la identidad carupanera, afirma que no se ha sabido valorar la ciudad, ha habido muchas injusticias, destruyendo siempre lo construido. Y que al no haber sentido de pertenecía no puede haber identidad, es necesario que exista un proyecto de ciudad visualizado de cerquita. El carupanero tiene que querer más a su tierra, a su gente, a su historia; durante mucho tiempo este gentilicio no solo en el territorio nacional sino en el mundo entero, fue una referencia de progreso.

Con su mirada clara y su particular cortesía, Ricardo se nos presenta como un hombre libre, sin grandes apegos, donde el silencio es parte de su lenguaje y la importancia histórica, parte de su ser. En un personaje sentimental, que con el trajín de la vida ha aprendido a ser profundamente bueno, sencillo y agradecido.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Personaje: Gustavo Rodríguez

Noviembre 2013


Gustavo Rodríguez, clarinetista, zapatero, masón, y mencionado como cronista de la ciudad

Muestra de esfuerzo y la constancia

Parte de la historia de Carúpano, está escrita por la llegada de ¨Los Corsos”, inmigrantes europeos que impregnaron estas tierras vírgenes y fértiles de nuevos hábitos y le dieron un giro al que hacer comercial de la época. Hasta hace menos de un siglo, Carúpano era un productivo paraje del oriente del país, divido en castas, en clases sociales, siempre conservando sus manifestaciones de solidaridad y su particular alegría… muchos de sus habitantes narran hoy sus recuerdos y sus vidas se vieron marcadas por la estadía de éstos extranjeros que se radicaron en buena parte de Paria. Tal es la historia de Gustavo Rodríguez, reconocido clarinetista, zapatero, masón, y mencionado como cronista de la ciudad.
Con 90 años de edad, Gustavo Rodríguez, evoca su pasado con una firmeza única, se recrea en momentos puntuales, se torna notablemente emocionado al permitirse detener el tiempo gracias a su memoria, cuenta que tiene dos fechas de nacimiento una dicha por su abuelo y otra correspondiente a la data que se conserva en la iglesia al momento de su bautismo, lo cierto es que sendas fechas coinciden en el año… Gustavo nació o el 17 ó el 19 de noviembre de 1924.
Para ese entonces, las familias privilegiadas económicamente poseían haciendas, tierras, comercios y bienes, esta bonanza financiera estaba rodeada de excesos, era común, distinto a ser normal, que algunos de los miembros más representativos de la estirpe, sin ánimos de generalizar, tuvieran más de una mujer, incluyendo a su esposa, y por consecuencia varios hijos… los reconocidos y los ilegítimos.
En este escenario, comienza la historia de Gustavo Rodríguez, quien nació en la población de Chaguaramas del Pilar, hijo de Rafael Cerisola e Hipólita Rodríguez, tuvo once hermanos (ya muchos perecieron) de los cuales, tres eran de mamá y papá y el resto de su padre en sus andanzas legales o no.
Gustavo era nieto de don Octavio Cerisola, destacado caballero de la ciudad de Carúpano en el siglo XIX, diplomático y comerciante, fue Cónsul y Vicecónsul de España y México en Carúpano, fundador de la Casa de Comercio "O. Cerisola Ruiz", llamada popularmente “La Casa Dorada”, propietario de "Los Negritos de Cerisola"
A la edad de cuatro años, Gustavo, fue separado de su madre doña Hipólita, y trasladado a Carúpano, para qué como sus hermanos, comenzara a familiarizarse con los oficios de “La Casa Dorada”, desde esa edad recuerda que hacía mandados entre los otros comercios…asimismo evoca cuando con su escobita tenía que barrer la casa de la familia donde vivían todos… “era una casa larguísima, enorme, cuando la barría sentía que no tenía fin”.
“Tuve una infancia llena de tropiezos”
Pese a los escasos recuerdos de sus padres, dice que su mamá, Doña Hipólita era muy cariñosa y siempre le daba buenos consejos, mientras que su papá Don Rafael, era brusco, muy duro y de carácter fuerte.
En la casa de Don Octavio, habían habitaciones con centenares de libros, y a Gustavo sin saber leer, siempre les llamaron la atención y se ponía a organizarlos por orden de su abuelo, dice que de allí su gran pasión por leer y conservarlos, porque hoy en día, en su casa, también tiene muchísimos libros y ordenados como aprendió.
Por trabajar en “La Casa Dorada” y ayudar en los oficios de la casa de la familia usted recibía algún tipo de pago?
-No, mija…yo era el ilegitimo, nada de pago, puro regaño.
Estudiar en aquel momento era un privilegio y Gustavo no lo gozaba, por no ser un Cerisola reconocido legalmente,…. “un día, mi abuelo Don Octavio, le estaba tomando la lección a uno de mis hermanos, yo estaba viendo apoyado en mi escoba, cuando terminó con él, me llamó y dijo, vente tú, vamos a tomarte la lección. Yo no sabía nada, nunca había leído, pero no podía contestarle y me acerqué… menos mal que el libro tenía dibujitos y me dijo…qué dice aquí? Y yo viendo el dibujito dije…nido. Mi abuelo se alegró y me siguió preguntando y aquí?... el dibujo era una pata, pero algo me decía que así sonaba feo y que no lo dijera…. Y pensé y le dije… pie!
Este evento significó que a Gustavo lo inscribieran en la Escuela Primaria Municipal de Berta Ortiz y Avelina Silveira, y así comenzó a saciar su curiosidad por el conocimiento, asunto que no ha mermado pese a sus 90 años.
Pero no todo, podía ser tan duro para el niño Gustavo, su carisma y su sencillez hicieron que su tía, la señorita María Cerisola, se encariñara con él y se lo llevó a su casa, dice tener mucho que agradecerle y la recuerda con muchísima admiración y respeto.
Luego estudió hasta sexto grado en la Escuela Graduada para Varones Alejandro Ibarra, la continuación de sus estudios se detuvo por un tiempo, porque comenzó a trabajar como aprendiz en corte de zapatería con el señor Cesario Espinal y posteriormente se empleó con Roberto Cabrera en la zapatería Sandrea, donde llegó a la etapa más distinguida de la fabricación de calzado, era modelista. “Mis modelos eran tan buenos y bonitos que desde Valencia y Caracas venían a comprármelos para colocarlos en las zapaterías de allá”.
Aunque ya se había insertado en el mundo laboral y había obtenido cierto reconocimiento en su oficio, Gustavo continuaba con su afán  de aprender y comenzó a estudiar en la Escuela Nocturna de los Hermanos Tenorio Álvarez (hoy en día Tavera Acosta) unos cursos que aunque no lo iban a profesionalizar, si le iban a contribuir muchísimo en el desempeño de cualquier oficio y cursó, comercio, contabilidad, taquigrafía, matemática y castellano.
Quizás por su propia historia de vida, siempre ha estado del lado de la igualdad y la equidad, punto que no existía con esta oportunidad de estudio en Carúpano, porque era para aspirantes masculinos exclusivamente, pues Gustavo junto con unos amigos, se organizaron y dieron la lucha para que incluyeran a las damas y así poderles ofrecer las mismas oportunidades.
“Logramos que fuera mixto, salíamos con un diploma y los profesores nos ayudaban a buscar trabajo en las casas de comercio de Carúpano”
Gracias a sus estudios, el señor Roberto Cabrera consideró que Gustavo le era más útil ayudándolo en la contabilidad y administración de la fábrica de calzado Sandrea, funciones que desempeñó satisfactoriamente durante un tiempo, hasta que su jefe enfermó y se fue a vivir a Caracas para educar a sus hijos… “y yo me quedé con la venta de calzado”.
Estudiar y trabajar no era suficiente para el curioso Gustavo y sentía la necesidad de incursionar en otro ámbito y para ese entonces abrieron una Escuela de Música nocturna… “cuando me fui a inscribir, el director que era Luis Lyon, me dijo que había llegado tarde, pero como yo quería aprender, aunque no estuviera inscrito iba todas las noches a ver como daban las clases, mecánica instrumental lo daba Jesús Arismendi y la teoría Luis Lyon”, hasta que de tanto insistir y en vista de su perseverancia ingresó a la escuela musical. Y se especializó en clarinete.
Carúpano respondía a una efervescencia social, no solo en el ámbito comercial, sino también en otros aspectos, grandes poetas, escritores, políticos y músicos, académicos, doctores… en fin… grandes pensadores y hacedores de la historia.
A los 24 años, y gracias a su incursión en el mundo musical, entró en la masonería, “es una institución que contribuye a la formación del hombre en todos sus aspectos”: Se ordenó como masón el 17 de diciembre de 1947, día en que se celebró el tricentenario de Carúpano, a los seis meses dentro de la institución es nombrado, Secretario y al año Venerable Maestro…. Después de 66 años en la masonería, Gustavo Rodríguez posee el grado más alto a nivel nacional, el de Grado 33 Kadosh y se desempeña como Orador Fiscal.
Cuando Gustavo se consideró estable, se hizo cargo de su madre, la busco en su pueblo natal y la trajo hasta Carúpano, donde ya había comprado una casita, para vivir con progenitora y la familia que deseaba formar. Pero su generosidad no se limitó a sus familiares directos, también se hizo cargo se todos sus sobrinos y con orgullo y lágrimas en los ojos, sostiene hizo todo lo posible para que todos fueran profesionales.
Gustavo tuvo dos uniones sentimentales, la primera de ella fue con la señorita María Auxiliadora Rivera, quien era nieta de un hermano de su abuelo y conoció en El Pilar, cuando él fue a tocar su clarinete, al poco tiempo se casaron y lamentablemente fallece a los 10 años de matrimonio, de esta unión quedaron dos hijos Rosita y Héctor José, con el pasar del tiempo, Gustavo vuelve a apostar al amor y se une con su prima Coromoto Cerisola. Recalca con particularidad énfasis que sus sobrinos, de quienes se hizo cargo desde temprana edad…también son sus hijos.
“Todos mis hijos son mi todo”
Que se siente ser abuelo?
-Tengo como 20 nietos, ser abuelo es una alegría que no cabe en el corazón
Gustavo Rodríguez, también incursionó en la política, pertenecía a la Asociación Juvenil Venezolana, organización de trabajo clandestino perteneciente a Acción Democrática, tras la caída del General Marcos Pérez Jiménez y en vista de su labor es nombrado secretario del Concejo Municipal y encargado de organizar el archivo, donde se jubiló tiempo después.
Fue uno de los jóvenes que contribuyó a la creación del Colegio Universitario de Carúpano donde logró graduarse de Técnico Superior en Comercio.

Gustavo Rodríguez, ni olvida su historia ni esconde su pasado, es un ejemplo de lucha, de ciudadanía, de amor y de constancia, ya sus sueños se remontan a su descendencia, sus preocupaciones ya no le pertenecen, sus seres queridos se preocupan por él, su vida, es digna de contarla y de detenernos lentamente en cada detalle y es que el Carúpano de ayer, se va armando cual rompecabezas gracias a las experiencias y recuerdos de aquellos que nacieron a principio del siglo pasado.



Personaje: Joanna Real García

Agosto 2013


Joanna Real García, Gerente General de Autocamiones Real

“Soy una mujer que sirve para todo”

Joanna es una joven empresaria carupanera, de tez blanca como las nubes de infancia, su mirada es más clara que el cielo azul propio de esos días en que se siente que todo va a salir bien, su sonrisa sincera como ella misma, es templada y estoica por su historia…es una mujer de una sola pieza.
Joanna nace en Carúpano, hace 38 años, es la hija mayor del comerciante Fredy Real y Thais García, que aunque siendo maestra normalista, dedicó su vida a establecer con gran ahínco a su familia.
-Yo no solo fui la hija mayor, sino la nieta mayor y la sobrina mayor. Por eso, todos me tenían súper consentida, según mi familia, yo llego a dar la alegría. Mi abuela materna Paulita Marengo me enseñó a pintar, a cocinar y en todo lo que se me ocurría, ella me ayudaba.
Pero ser la primera hija, nieta y sobrina, también trajo consigo grandes responsabilidades?
-Claro, imagínate yo siempre he tenido que dar el ejemplo. Y mi papa me inculcó el rol de cabeza de familia… a pesar de ser mujer, él confió en mí, quizás vio que yo tenía cualidades para asumir esa tarea.
Su escolaridad comienza, como la de muchos carupaneros, en manos de la maestra Machichía, con ella se preparó desde los cuatro hasta los seis años. Luego ingresa al Grupo Escolar República de Haití, con una carta de recomendación hecha por Machichía, que decía que la niña estaba preparada para entrar directamente en segundo grado…y así fue.
“Recuerdo el cable trenzado de Machichía…yo no jugué con plastilina”
Pese a que su primera etapa de vida,trascurre sin la presencia del tradicional jardín de infancia, Joanna siempre se caracterizó por ser inventora…condición que ha llevado consigo a lo largo del tiempo.
Inicia su bachillerato en el Liceo Simón Bolívar donde estudió hasta tercer año, y la cambian de institución, con el propósito de mejorar su disposición ante el estudio al Liceo José Francisco Bermúdez donde egresa como bachiller a los 15 años, pero para sorpresa de todos, sus compinches también emigraron con ella.
-Yo nunca he sido muy amiguera, pero si tengo muy buenos amigos y amigas, en cada momento de mi vida me he conseguido con excelentes personas.
Cuál es la lección de vida que te han dado tus padres?
-Papá siempre me formó como una mujer independiente, y para lo que soy hoy en día… una mujer que sirve para todo, para la casa, como mujer y para trabajar. Ante cualquier situación papá siempre me ha mostrado lo malo y lo bueno y me decía… la última palabra es tuya. Él me enseñó a tomar mis decisiones.
Las lecciones que le ha dado el señor Fredy a su hija mayor comienzan en el día a día, en el trabajo contante y en un persistente esfuerzo, la relación entre ambos es digna de admirar, los dos se complementan y apoyan, ella es capaz de decirle a su padre cosas que ninguna hija diría jamás.
-Mamá me enseñó a ser mujer en todo, ella me formó para ser una mujer de hoy, aunque ella fue criada para ser de la casa, ella supo ofrecerme los insumos necesarios para ser una mujer actual.
“Gracias a las lecciones de mis padres, soy la mujer que soy hoy”
Mientras estudiaba, Joanna siempre soñó con ser arquitecto, aptitud concedida en parte por la capacidad creadora estimulada por su abuela Paulita y por la necesidad de ver cristalizada en ella la carrera, que por cuestiones ajenas a su voluntad, su padre no pudo culminar.
A los 15 años se va a vivir a Caracas, y se inscribe en la Universidad Santa María para cursar Administración de Empresas… “pero no aguanté tres meses, lloraba todos los días y me regresé a Carúpano”.
Tras dos años sin estudiar, un día, el señor Ñito Cabrera, le comentó a su amigo Fredy que sus hijos se iban a estudiar a Puerto La Cruz, y el papá de Joanna inmediatamente se lo contó a su hija, con la intención de que solo averiguara cómo era eso, no solo obtuvo la información sino que se fue con sus amigos y logró el título de Técnico Superior Universitario en Administración mención Mercadeo, su intención era continuar estudiando, pero para ese momento su padre, estaba pasando por situaciones complicadas con la empresa familiar, Autocamiones Real y le pide que se venga porque realmente la necesitaba.
“La vida de estudiante universitario no tiene comparación con nada y hay que aprovecharla”
Joanna retorna a Carúpano hace catorce años y asume la responsabilidad de Supervisora de Cobranza de la empresa, cargo que ejerce durante siete años, cuando al salir su padre de Autocamiones Real, es ascendida, a Gerente General,  desde hace siete años se encarga de garantizar el buen funcionamiento, de engranar los departamentos, de estar al día con las exigencias legales, es la imagen ante el proveedor Ford y de la empresa, es según ella, un trabajo tras bastidores pero indispensable.
Como ha sido la experiencia como trabajadora?
-El hecho de trabajar en la empresa, le da a uno muchas relaciones y eso te enriquece mucho como persona, hay que saber de todo y saber tratar con todo el mundo. Pero también ha sido fuerte, en el sentido de asumir responsabilidades, el no equivocarme, en tomar las decisiones correctas sobretodo porque de mi depende la estabilidad de 47 empleados directos.
Joanna comparte responsabilidades con su hermano Fredy, con quien establece una perfecta relación instrumental basada en la optimización del funcionamiento de la empresa familiar
-Papá nos dio la confianza de llevar la empresa, a Fredy y a mí, siempre bajo su supervisión y consulta.
Como miembros de la familia y trabajadores de una misma compañía, los hermanos Real García han logrado articular en perfecta armonía, la comunicación, el respeto y la consulta. Forman un excelente equipo de trabajo y la mejor muestra de ello es la gran satisfacción de todos, al sentir que el norte de la empresa continua siendo el mismo con miras absolutas de renovación y mejoría.
Su relación con sus otros dos hermanos Luana y Robert, es distinta pero excelente, Joanna está consciente que es su apoyo y que funge como una especie de segunda madre para ellos, dado por la diferencia de edad.
Joanna comparte su tiempo entre las responsabilidades laborales y ser el pilar de una hermosa familia, está casada desde hace doce años con José Leonardo Termini con quien tiene tres maravillosos hijos, Paulina… la mayor, extrovertida, inventora, inquieta. Martina, introvertida, profunda y amante de la verdad y Massimiliano el amor hecho niño, pícaro y simpático.
Que es José Leonardo en tu vida?
-Él es mi equilibrio, mi complemento. Yo soy explosiva, temperamental…el me calma, me controla. Es un hombre muy firme y culto, lo admiro mucho.
La admiración por su esposo y evidente amor que le tiene, se le ve en la mirada, plena de alegría, de recuerdos, de sueños y de una vida por delante junto a él y a su naciente familia.
Está consciente de la importancia del núcleo familiar, así como ella lo vivió, apoya, estimula y motiva a sus hijos…a quienes, junto con su esposo, están sembrando los valores del trabajo, la honestidad, la verdad y la comunicación.
“Nunca he dejado de estar enamorada de él desde que lo vi, la primera vez”
Para poder ejercer con éxito los roles que ha asumido, tanto el de mujer como el de empresaria, se ha apoyado muchísimo en su madre, con respecto a la crianza de sus hijos, la señora Thais representa para ella,más que su progenitora, más que aquella maestra capaz de entrenarla en al arte de ser mujer, Thais es insustituible e indispensable en el crecimiento y en las sonrisas de la familia Termini Real.
Su compromiso no es exclusivo del plano laboral y familiar, gracias a su inventiva y a su fascinación por organizar eventos, Joanna es el motor de un nuevo movimiento que involucra a la sociedad carupanera en el Carnaval Internacional.
De donde surge la idea de formar parte del Carnaval?
 -La idea sale básicamente de las mujeres de la familia, cada una con una bata negra le dio vida a una bruja y salimos como en una especie de comparsa el lunes de carnaval hace ya algún tiempo, a los amigos les fue gustando la idea y nos fuimos organizando ya tenemos cuatro años saliendo en el desfile de la Noche de Brujas, comenzamos 10 personas y este año fuimos105 participantes.
“El Carnaval no es para carupaneros, es de carupaneros”
-Si de verdad yo soy carupanera, tengo que hacer el carnaval, formando parte de él, no nada más quedarme sentada esperando que pase el desfile…el carnaval hay que hacerlo.
“Carúpano es un pueblo, que aunque no ha evolucionado en el tiempo…tiene mucho que ofrecer. Hay que aprender a conocer sus virtudes y bondades y complementarlas con el resto del mundo”
Su preocupación como ciudadana no solo es por el carnaval y por su tierra natal, también considera que la mujer de hoy en día es la responsable de la descomposición de la sociedad… “nosotras, las mujeres… somos los verdaderos pilares de la familia y así como es necesario salir a trabajar también lo es dedicarle tiempo a nuestros hijos”

La coherencia humana es una de las condiciones más admirables, y la vida de Joanna me permite constatar una vez más, que siempre existe un norte y que conocerse a sí mismo, sus limitaciones y sus capacidades es lo único que garantiza la pulcritud del ser, con sus aciertos y errores… Joanna no solo es carupanera, es mujer, madre, empresaria y ciudadana… es un ejemplo a seguir… es una de esas personalidades que conviene conservar para no dejar de aprender nunca.


martes, 5 de julio de 2016

Personaje: Jaime Villarroel

Noviembre 2012


Para el Obispo Monseñor Jaime Villarroel

Toda la vida es una crisis

Con todo el misterio que implica conocer la vida de alguien, la vida de aquel personaje que dedica su tiempo al otro, a la iglesia y al bien, fue de por sí un gran reto,… humanizar al Monseñor Jaime Villarroel encargado de la Diócesis de Carúpano, que mas allá de ser la máxima autoridad católica en la Península de Paria, fue y es un hombre de carne y hueso.
El Monseñor Jaime Villarroel, nace hace 50 años, en la población de San Juan Bautista, Isla de Margarita, en el seno de una familia humilde hijo de Corina Ramona Rodríguez y Fermín Villarroel, en compañía se sus cuatro hermanos, Fermín, Milagros, Argenis y Carolina.
Su madre Corina, mujer con un gran temple, se dedicó al hogar, no descuidó ni por un segundo los estudios de sus cinco hijos, a todos los guió siempre hacia la iglesia. Jaime el segundo en nacer, dice que el mayor legado que le dejó su progenitora, es el valor al respeto, al trabajo y a la sinceridad de la familia.
Fermín Villarroel, su padre, hombre de pensamiento comunista, nunca tuvo ningún tipo de injerencia en la crianza de sus hijos, le dejó esa labor a su esposa. Agricultor apasionado y trabajador constante. A todos sus hijos les enseñó el hábito por la lectura, al verlo leer todos los días el periódico.
Cómo fue la infancia del Monseñor?
-Normal, como la de cualquier niño oriental, jugábamos trompo, volador y hacíamos mucho deporte. Nosotros éramos muy tremendos, nos íbamos a comer las frutas de los sembradíos de los vecinos y mamá nos daba palo por todos lados.
“Cuando mamá nos pegaba, le preguntábamos que por qué lo hacía, y ella respondía, que por si acaso íbamos a hacer algo malo”.
Cuando Jaime Villarroel era niño, por lo menos en San Juan Bautista, no existía el preescolar, pero recuerda perfectamente a la maestra Aurora que lo preparó a “fuerza de sangre con palo” para que comenzara su instrucción primaria, de primer a tercer grado en la Escuela Concentrada de Punta Cují, y de cuarto a sexto grado en la Francisco Fajardo, pero como la señora Corina era muy celosa con sus hijos, al llegar al bachillerato, los inscribió en el Liceo Gaspar Marcano, que le quedaba al frente de su casa y así, podía, controlar la hora de entrada y de salida y hasta con quien se detenían a hablar antes de irse a su casa.
Aunque su vinculación con la iglesia fue desde muy niño, la vocación del sacerdocio no se le revela aun, como todo estudiante tenía la ilusión de estudiar ingeniería o física, y cursando quinto año de bachillerato, el joven Jaime se le declara a su primera novia, pero tal fue el susto, que la relación solo duró 15 días, él mismo la denomina como una experiencia dolorosa.
A principios de los años 70, pasa a ser parte, junto con sus hermanos y su madre, de un grupo de la iglesia que se llamaba El camino Neo-catecumenal, que se encargaba de propagar y encontrar la fe en Dios en distintas comunidades de la isla.
Estando en el movimiento suceden dos hechos importantísimos, el primero de ellos, es haber conocido a su párroco, José Antonio Constela, un gallego inolvidable que lo acompañó a dar sus primeros pasos dentro de la iglesia. Y el segundo fue haberse hecho amigo de Janio, un joven carismático, que sentía el deseo de ser misionero, pero a la vez le encantaba irse de farras y parrandas. Según Jaime, Janio vivía en una encrucijada, y a los 21 años, en compañía de Fermín el hermano mayor del monseñor, tuvo un accidente donde lamentablemente perdió la vida.
Que significó la muerte de Janio en su vida?
-Me impactó mucho, me estremeció, yo en ese momento me había apartado un poco del movimiento, pero vi la necesidad de pasar mi dolor refugiándome en la palabra de Dios. Su muerte me hizo despertar y tomar en serio mi vida.
Cómo tomar en serio la vida, siendo tan joven?
-Bueno ir buscando y probando lo que creía conveniente, para mi el sacerdocio nunca fue una opción, me fui a Mérida a la Universidad de los Andes a estudiar Ciencias Aplicadas, aguante seis meses, pero me di cuenta que no era mi vocación, me sentía realmente incómodo, de allí me fui al IUT de Cumana para probar con la carrera de Electrónica y tampoco. Finalmente regreso a Margarita y me pongo a estudiar en el IUTMAR de la Salle y a los 21 egreso como Técnico Universitario Superior en Mecánica Naval y no solamente regreso a mi tierra natal sino también al movimiento de la iglesia.
En este segundo encuentro con el movimiento El camino Neo-catecumenal, lo envían a un encuentro de misioneros en Maracaibo y es allí donde le hablan por primera vez de la vocación sacerdotal.
Que sintió cuando le ofrecieron ser sacerdote?
-Sentí un balde de agua fría, entré en una crisis profunda, yo soñaba con formar una familia y ser un cristiano comprometido, pero no sacerdote.
“Podía ser misionero laico, pero no quería ser cura”
Después de regresar de Maracaibo y ya con 22 años, Jaime Villarroel, se enamora por segunda vez, y se establece en un noviazgo conflictivo y dependiente. La familia de su novia y la suya eran muy cercanas, eran vecinos y confluían en el movimiento de la iglesia también, luego del noviazgo, la relación entre las familia se convirtió en puro enfrentamiento, en vista de las circunstancias intentó terminar esta relación tres o cuatro veces, pero fue infructuoso, por que ella se ponía a llorar y él no era capaz de hacerle daño.
“En el año 85 Juan Pablo II convoca La jornada de la Juventud y mi hermano que también estaba en el movimiento, se ofrece y va a Roma…luego me doy cuenta que quien tuvo que haber ido era yo”
Y no ejerce como TSU en Mecánica Naval?
-Si claro, me llamó un compañero de estudios, para decirme que necesitaban un maquinista en un barco atunero de origen español, y allí vi la oportunidad perfecta para poner distancia con mi novia y con la iglesia, quería hacer mi vida.
Como fue la experiencia navegando?
-Fue terrible, la vida del marinero es muy dura, ver que la mayoría de mis compañeros de travesía dedicaban su tiempo al llegar a tierra firme a las drogas, alcohol y mujeres, hizo que rezara todos los días, que me recordara de lo que me dijo muchas veces mi párroco Constela, “Jaime acuérdate de Pedro”…y entendí que Pedro muchas veces metió la pata, pero aceptó que se equivocó y se entregó a la misericordia de Jesús. Casi no pescábamos y pasábamos mucho tiempo sin atracar, yo rezaba mucho, en el fondo sentía que todo eso pasaba por mí, yo no le veía sentido a la vida, sentí que me había alejado de todo lo que para mi era importante.
Cómo qué le había perdido el sentido a la vida?
-Si, yo me daba cuenta que Dios me estaba llamando, le pedía valentía y una prueba, aunque no quería, le ofrecí irme al seminario. En ese momento el capitán nos dijo que íbamos a parar en Ecuador para cargar alimento, esa era la señal, era mi oportunidad de irme a Venezuela, pero me dio miedo y no hice nada para bajarme. Luego fuimos a Panamá y allí si me bajé, inmediatamente me fui a una iglesia y hablar con el cura y me sentí muchísimo mas tranquilo.
“Dios me hizo ver que si yo no me bajaba del barco en ese momento el próximo puerto era el infierno”
Que pasó cuando llegó a Venezuela?
-Lo primero que hice fue buscar a mi párroco Constela y le dije que venia del fracaso, con el rabo entre las piernas, que había entendido, que el sacerdocio, era el camino de mi vocación. También corté con mi novia y me sentí liberado, eso fue un signo de Dios, lo pude hacer con valor y respeto. Entonces pasé siete meses de mi vida dedicado a mi parroquia antes de ser seminarista.
Y cuándo entra al seminario?
-Para entrar al seminario, fui a un encuentro de cuatro días de exámenes para la admisión y yo respondí adrede todo malo, pero sin embargo salí seleccionado y entro a formar parte del Seminario San José del Hatillo, de vocación adulta, allí hice tres años de filosofía y cuatro de teología.
Casi a punto de ser Sacerdote y ya ordenado Diácono, Jaime Villarroel queda huérfano de madre, fue un momento sumamente duro que unió a sus hermanos, los animó a seguir adelante y a descubrir el significado de la familia.
Su madre fallece en medio de una crisis matrimonial, a raíz de su enfermedad, el señor Fermín insiste en reconciliarse con la señora Corina, pero ya era demasiado tarde y es cuando, aunque con ideas comunistas y adversas a la palabra de Dios, decide acercarse a la iglesia, y hasta llegó a confesarse varias veces ante su propio hijo, ya ordenado en sacerdocio.
Que significa para un sacerdote quedar huérfano?
-Fue muy doloroso, sobretodo sentir su ausencia, pero sin embargo prediqué en el entierro de mi madre, de mi hermano y de mi cuñada, para mi fue un orgullo,…que mejor homenaje pude haberles dado a mis seres queridos.
“La iglesia me formó como persona y como sacerdote, le tengo tanto que agradecer como a mi madre y a mi padre”
Al sacerdote Jaime Villarroel lo encargan de la parroquia San José de Paraguachí en Nueva Esparta y allí permanece por 15 años, lo nombran Vicario General de la Diócesis de Margarita y después de 17 años de servicio en su tierra natal, es designado Obispo de la Diócesis de Carúpano.
Como se siente en Carúpano?
-Excelente, el carupanero y el pariano es muy hospitalario, es una tierra hermosa, disfruto mucho al contemplar la naturaleza en silencio, esta tierra es mucho mas hermosa que Margarita, pero no sabemos lo que tenemos acá. Acá falta sembrar esperanza, ilusión y espíritu de sacrificio.
“La belleza del paisaje de Paria contrasta con la pobreza y la miseria de esta tierra y eso conmueve el corazón”
Definitivamente un hombre de carne y hueso, dice ser margariteño hasta médula, disfruta de escuchar a Franco de Vita, Yordano, Silvio Rodríguez, Mercedes Sosa, Ilan Chester y a Armando Manzanero, es muy introvertido y reservado, pero sin embargo se torna cercano, accesible y sumamente sencillo.

A través de él, se siente la presencia terrenal de Dios. En comunión con sus sentimientos, pensamientos y obras, este hombre ofrece bondad y autenticidad en el ejercicio de su sacerdocio. Buen obsequio de la Perla del Caribe a esta Tierra de Gracia.


lunes, 4 de julio de 2016

Personaje: Luis Calzadilla

Noviembre 2012


Luis Calzadilla,

De paracaidista a villano y a carupanero

Con casi 40 años frente al micrófono y en una cabina de radio, Luis Calzadilla, es uno de los grandes locutores de Carúpano, es definitivamente un personaje conocido por todos, pues, el encuentro se vio interrumpido muchas veces por las personas que se detenían a saludar a “El Villano de la radio”.
Hace 63 años nace en Barcelona estado Anzoátegui, Luis Enrique Calzadilla, único hijo de José Portillo y de Teresa Calzadilla, recuerda no haber pasado trabajo en su infancia, tampoco vivir con grandes holguras, se tenía lo que se podía, su padre fue el director del Hospital de Niños de Barcelona y su madre enfermera del Hospital Luis Razetti.
Luis Calzadilla, cursó su educación primaria en la Escuela República México y su bachillerato en el Liceo Cajigal de Barcelona, era excelente estudiante, jamás se permitió aplazar alguna materia, hizo mención a que en algún momento sacó 13 en Mineralogía (hoy Ciencias de la Tierra), y esa calificación representó un problema para él.
Para cuando egresa como bachiller en Ciencias en 1967, las oportunidades de estudios universitarios en Barcelona eran limitados, solo existía la Universidad de Oriente y la Escuela Técnica Industrial, y ninguna de las dos opciones resultaba atractiva para el joven Calzadilla, pasa un año inactivo hasta que decide aplicar para ingresar a la Escuela de Paracaidismo de la Base Aérea Libertador, en Maracay. Por su buen promedio de bachiller entró sin ningún problema.
Por qué decides ser paracaidista?
-(Risas) Yo no decidí ser paracaidista, solo que como tenia tan buen promedio al presentar el examen de selección automáticamente me asignaron al grupo de paracaidistas, que es un grupo élite de la fuerza aérea; yo quería ser militar pero no paracaidista, pero me sentí tan privilegiado que la cuestión me gustó.
Cómo fue el entrenamiento de un paracaidista?
-Demasiado fuerte, teníamos entrenamiento en tierra, conocido como orden cerrado, todo el tiempo. Nos hacían exámenes a cada rato, como para ver si de verdad servíamos para eso, el primer examen ya dentro de la escuela, fue el salto de la torre, una torre de 18 metros, desde donde tienes que lanzarte en caída libre solo amarrado con canopias, como un arnés, yo estaba muy nervioso pero lo hice tan bien, que me escogieron para los saltos desde el avión.
Cómo fue ese primer salto?
-También estaba nervioso, pero representaba un reto, fue desde un avión de transporte C-123 a 12 mil pies de altura, era una sensación magnifica, cada salto era distinto, la altura variaba 12 mil, 15 mil y 18 mil pies, y también los lugares, nos lanzábamos en Barquisimeto, Valencia, Maracay y Maracaibo, yo solo hice 35 saltos.
“La sensación no es que tu vas bajando, sino que la tierra va subiendo”
Por qué sólo 35 saltos?
-Después del salto 35 me retire, cuando estaba en el aire, escuché cuando el Piloto le dijo al Maestro Técnico Mayor de Salto, que no creía conveniente que se lanzaran los paracaidistas, porque había mucha turbulencia, y nos lanzó, todos caímos mal, yo caí encima de un árbol y se me clavó una rama pequeña muy cerca del corazón, por eso me retire, no quise exponerme mas.
Después de decidir dejar la milicia, Calzadilla se va a Caracas, a probar suerte, no sabía que iba a hacer ni que quería, pero lo que si tenía claro es que siendo tan joven, no quería regresar a su casa en Barcelona. Se hospedó en una pensión en La Candelaria, consiguió trabajo como obrero de mantenimiento en Beco Blohm y se puso a estudiar en la Escuela de Telecomunicaciones, donde obtuvo el Certificado de Locución Nº 7.352, allí de codeo con sus compañeros y reconocidos locutores, Waldemaro Martínez, Enrique Hoffman, Amado José Díaz y Reinaldo Durán.
A los 24 años comienza a trabajar en González y Bolívar, una tienda de electrodomésticos y línea blanca ubicada en Sabana Grande, allí como conoce a Amelia, empleada de Selemar, contraen matrimonio y tienen dos niñas, Lismelia y Lisbet, la unión con Amelia duró cuatro años, pero ya antes Luis Enrique había tenido una hija cuando estaba en la Escuela de Paracaidistas, se llama María Teresa y vive en Barcelona.
Y ya teniendo el Certificado de Locución, cuándo entra a la radio?
-Llego a la radio a través de un amigo, Jesús Leandro y entro en Radio Aeropuerto, era una emisora 24 horas y yo durante 3 meses trabaje en el turno de 10:00 pm a 6:00 am, la emisora tenia un acuerdo con ciertas líneas aéreas internacionales y cada cierto tiempo se hacia el llamado a los vuelos.
Cómo que el llamado a los vuelos?
-(Risas) Por ejemplo, Alitalia anuncia la salida de suelo 476 con destino a Lisboa-Roma, eso lo decía yo y llamaban muchas personas preguntando por los vuelos porque también manejábamos la información de los vuelos retrasados.
Y en que momento te haces dueño de la salsa?
-Yo no soy el dueño de la salsa, (risas). Bueno Mery Martínez, directora de Radio Aeropuerto decide darle un giro a la emisora y la convierte en una estación de 24 horas de pura música latina, antes no se llamaba salsa, allí hicimos un buen equipo de locutores, estaban Phidias Danilo Escalona, Héctor Castillo, Rafael Rivas “El Tigre” y yo. A mi me tocó el horario de 8 de la mañana a 12 del mediodía.
El nuevo estilo de la emisora, tuvo grandes criticas, sus locutores eran considerados chabacanos, por promover la salsa, que antes de llamaba música tropical, música afro del caribe o simplemente música latina. El termino “salsa”, lo acuña por primera vez su compañero de micrófonos Phidias Danilo Escalona, quien tenía un espacio radial patrocinado por Salsa Pampero y que se llamaba, La Hora de la Salsa, en principio la denominación causó resquemor pero después poco a poco se universalizó.
Estando trabajando en Radio Aeropuerto, y con su nuevo estilo salsero, Luis Calzadilla, como locutor tenia que visitar las compañías disqueras para ubicar los nuevos discos LP (Long Play), para ponerlos a sonar, en ese ínterin conoce a “El Negro” Luis Francisco Méndez, el promotor de salsa más grande e importante de Latinoamérica y con esta oportunidad comienza su vida como animador.
-“El Negro”, me ofrece comenzar a animar los conciertos en el Poliedro de Caracas que el patrocinaba con su empresa Atracciones Mundiales, y yo acepté, nada mas en el Poliedro anime 17 conciertos de, la Sonora Poncera, el Gran Combo de Puerto Rico, Ray Barreto, Ángel Canales, Eddie Palmieri, Irakere, Los Bam Bam, Los Den Den y muchos mas, también animé conciertos en el Club Campestre Camurí Chico, en el Macuto Sheraton y hasta una fiesta privada en el Gran Salón del Caracas Hilton con Willie Colon y Héctor Lavoe
Y cuando comienzan a llamarte “El Villano” Luis Calzadilla?
-Bueno simultáneo a la animación y a mí tiempo en radio, me ofrecen hacer dos discos, uno con la compañía disquera Corpo Disco y otro con Grabaciones Mundiales, ambos eran recopilaciones de los temas de salsa del momento, cuando me están tomando la foto para la caratula del primer disco en un estudio de Venezolana de Televisión, el fotógrafo, que se apellidaba Silva, me dijo, por mis bigotes largos y hacia abajo que me parecía a un villano, y automáticamente el productor de la disquera, dijo…ese es, El Villano!, y me quedé así, tanto que el primer disco se llamó Luis “El Villano” Calzadilla y el segundo La Salsa del Villano.
“Para que una casa disquera llame a un locutor para hacer un disco, era porque tenía mucha sintonía”
“El Villano”, para ese entonces obtuvo el segundo lugar en el Meridiano de Oro a locutor del año, resultando ganador Luis Manuel La Guardia por cuatro votos, también fue merecedor del galardón el Tiburón de Plata al Mejor Locutor Latino de Venezuela, además de muchos reconocimientos y premios como viajes con todos los gastos pagos dentro y fuera del país.
“Caracas es para aprender, pero no para quedarse, Caracas es una escuela”
Cómo llega “El Villano” Calzadilla a Carúpano?
-Yo también hacia guardias nocturnas en VTV y allí conocí a la señora Edith Ruiz, quien era la Jefa de Prensa del Canal, yo le había dicho mi deseo de salir de Caracas y ella por sus contactos y amiga del señor Alido Hernández, me ofreció trabajar en Radio Vibración emisora AM (de amplitud modulada) y sin dudarlo agarré mis maletas y me vine, eso fue en 1986 en donde me hago a conocer con mi programa Villanomanía, luego en Solar FM (Frecuencia Modulada) le doy continuidad a mi espacio radial que traia desde Caracas, La Salsa del Villano, y hoy tiene 35 años al aire, hoy día en la emisora Turisti-k, al igual que en el canal de televisión local por suscripción Tu Tv.
Pero en Carúpano tienes familia?
-Ahora si, antes no, llegue sin conocer a nadie, y en 1989 me caso con Irais Martínez Balan, quienes excelente esposa y madre y con ella tengo dos hijas, Lyrais y Lisabell, las dos son muy pegadas conmigo.
“El Villano” es organizado y metódico con su trabajo, tiene entre sus manos una agenda donde apunta todos los pormenores de su vida radial, las cuñas de sus 37 clientes y las menciones en su programa. Es simpático y humilde con su público, durante toda la entrevista se dedicó a saludar con una gran sonrisa y estrechar la mano de todo a que le saludaba.
Luis Calzadilla, se hizo carupanero y disfruta estar en esta tierra que le ha dado tanto. Toca agradecer contar con la altura de un villano tan especial, que a través de sus villanías inmortaliza el valor de la salsa en todas las generaciones, música latina de sabor, olor y movimiento nuestro.